¿BIO QUÉ?

Bio-lógico, Bio-dinámico… Natural?

Términos populares que después de tantos años aún están lejos de estar al alcance de todos. Discutamos, aprendamos, preguntas y respuestas para una rama vitivinícola que nos apasiona. Novedades nos están llegando, pero ya contamos con dos majestuosas e importantísimas viñas: COS de Sicilia y GRAVNER de Friuli-Venezia-Giulia.

Producir el vino es un asunto serio. Son tantas las dinámicas a desarrollar como tantos los esfuerzos necesarios para lograr un buen vino. Existe todo un mundo detrás de cada botella sobretodo en la cultura italiana, donde desde Baco hasta hoy en día, es siempre más creciente la inversión en la investigación y desarrollo, en escuelas de identidad, en degustadores acreditados, en tecnologías, etc. Y esto es porque el vino no es solo una bebida obtenida de la uva mediante fermentación alcohólica. Es algo que va mucho más allá de la elaboración y que inicia mucho antes de prensar la uva. El vino es tierra. Es clima. Es tradición. Es pasión. Es una filosofía de vida. Y es a partir de aquí que entonces se pueden iniciar a “etiquetar” las características que distinguen sus orígenes, clasificándolos en biológicos, biodinámicos y naturales.

En el caso del Biológico, o llamado también ecológico, el proceso de producción respeta el ritmo natural de la planta y se juega con el apoyo del ecosistema mismo para evitar el utilizo de fertilizantes y plaguicidas químicos, utilizando solo abonos orgánicos naturales.

En el caso del Biodinámico, además de una siembra de abonos verdes sin pesticidas, todo el proceso desde el cultivo hasta el limitado uso de tractores o máquinas, está atento a las influencias astrológicas en las plantas y se asegura de establecer las conexiones adecuadas entre el cielo y la tierra, maximizando la energía en la planta.

El vino natural, es el vino elaborado solamente con zumo de uva procedente de viñedos cultivados sin emplear productos químicos de síntesis, respetando el medio ambiente durante todo el proceso de elaboración, hasta obtener la botella de vino. No se usa ningún tipo de aditivo ni siquiera sulfitos, tampoco los permitidos en el biológico y no se fuerza o acelera la estabilidad del vino mediante el recurso a procesos físicos.

Tres categorías muy controversiales, donde las certificaciones resultan aun excesivamente altas y los límites que los definen tienen distintas interpretaciones. De hecho grandísimos y reconocidos productores de vinos biológicos y biodinámicos, los producen con estas características por la gran pasión que tienen por realizar el mejor vino, pero no tienen interés en “etiquetarlo” con estas certificaciones.

Un claro ejemplo es Gravner, el Maestro de los vinos producidos en ánforas y padre y precursor de las producciones biológicas y biodinámicas. Su atención a cada particular desde el firmamento hasta lo más profundo de la tierra, le permite generar vinos únicos y excepcionales, que hablan de historia, de tradición y de su tierra.